14. El penúltimo deseo

El gorrión

14. El penúltimo deseo

 

 

—¿Qué me pasó la primera vez? ¿Por qué partí del mundo tan joven? ¿Qué le sucedió a mi cuerpo de hombre?

—Enfermaste —dijo el Dador de Conciencias.

—¿Tú creaste las enfermedades?

—Yo sólo creo cuerpos y mundos.

—Y las enfermedades, ¿de dónde vienen? ¿Quién las hizo? ¿Por qué? ¿Para qué?

—Hay otro ser: es mi reflejo sin sustancia, parecido a mí, pero vacío, sin objetivo y sin origen.

—Ese ser... ¿es el diablo?

—Hay quien lo llama así. No es nadie. ¿Qué te gustaría ser ahora?

—Quiero estar cerca, cuando me vaya por primera vez, para consolarla.

—Sufrirás, si has de consolarla en verdad... Te atormentará tu propia extinción. Hasta ahora has sido sólo la criatura que escogiste. Eras feliz viviendo para ella, sin saberlo. Pero ya no puedes seguir así.

—¿Entonces qué hago?

—Las conciencias evolucionan. Hay cinco tipos, pero sólo dos son capaces de recordar siempre todas sus existencias, y digo siempre, no sólo aquí, frente a Mí.

—¿Cuáles son esos dos tipos?

—Por ahora sólo puedo revelarte uno de ellos, el único capaz de consolarla, pero hay una condición.

—¿Cuál es esa condición?

—En cuanto te revele a ese ser, te convertirás en él, y no habrá retorno. Nunca más podrás tener una existencia normal. Quizá te vuelvas loco. ¿Lo entiendes?

—Sí, y lo acepto.

—Entonces serás un gorrión y poseerás la conciencia total de todas tus vidas. Tu pensamiento será superior al de cualquier criatura mortal, y sabrás siempre lo que pasó y lo que pasará.

 

 

Arabesco

Capítulo anteriorCapítulo siguiente

Volver al Índice

 

Volver a LAS LETRAS

Volver a la PÁGINA PRINCIPAL